Cuando tú no estás las mañanas se tiñen de canciones tristes.
Son como el leve perfume que por un instante te baña y te marca.
Cuando tú no estás las mañanas se tiñen de canciones tristes.
Rastro, huella de los pasos errantes del buscador de señales.
Nunca el tiempo es perdido
sólo un recodo más en nuestra ilusión, ávida de olvido.
Nunca el tiempo es perdido.
Nunca el tiempo es perdido,
sólo un recodo más en nuestra ilusión, ávida de olvido.
Nunca el tiempo es perdido.
Nunca el tiempo es perdido.
Cuando regrasas las mañanas levantan el vuelo.
Quizá en el momento de la brisa suave
que acaricia con tullegada, hasta tu partida.
Si regrasas las mañanas se visten de alegres canciones.
Se disfrazan de sonrisa.
Son el hábito justo que apaciguará el pulso,
son la broma o la mano del destino.
Si tú regrasas las mañanas se visten de alegres canciones.
Rastro, huella, de mi búsqueda errante
que sin ti no encuentro señales.
Nunca el tiempo es perdido
sólo un recodo más en nuestra ilusión, ávida de olvido.
Nunca el tiempo es perdido.
Nunca el tiempo es perdido,
sólo un recodo más en nuestra ilusión, ávida de olvido.
Nunca el tiempo es perdido.
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